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Opinión 10-08-2026 07:54

INTELIGENCIA ARTIFICIAL Por Juan Goti Ordeñana Catedrático jubilado de la Universidad de Valladolid

En el siglo XXI nos hemos despertado con una innovación social, tecnológica y cultural que nos ha sorprendido: se conoce como Inteligencia artificial (IA). Se le ha situado como un hecho muy específico, y se le va a considerar como catalizador de una intensa transformación de la industria y de la sociedad.

 

En el siglo XXI nos hemos despertado con una innovación social, tecnológica y cultural que nos ha sorprendido: se conoce como Inteligencia artificial (IA). Se le ha situado como un hecho muy específico, y se le va a considerar como catalizador de una intensa transformación de la industria y de la sociedad. Aún más, está arribando como renovación de la imaginación antropológica. Ante esta situación se presentan las preguntas: ¿esta cultura digital va crear un nuevo super ser humano? ¿se está caminando hacia un nuevo humanismo, que va a transformar a la persona?

Con esta nueva técnica se ha querido imitar a la mente humana, para ello dispone de un primer paso necesario: contar con un enorme depósito de memoria, cuando en nuestra enseñanza se está despreciando la memoria, este sistema lo supervalora, pues es la base del razonamiento en que se va a basar. De todas formas, está limitada por el contenido y calidad de las notas que tenga en su memoria, y cuando le falten datos en su retentiva, la respuesta puede ser disparatada. Por ello hay que tener en cuenta, que tiene sus limitaciones. Partiendo de aquí, en primer lugar, tenemos que señalar que la IA tiene límites, pues se tratar de una técnica que previamente el programador le ha indicado.

Hoy no hay un acuerdo sobre lo que es la IA, pero en términos generales podemos dar el siguiente concepto: que es «una máquina para reproducir sistemas capaces de simular la inteligencia humana». Pero no hay un solo tipo, sino que hay varios especímenes que llegan a tener diversos niveles de imitación de la mente humana. Hay modelos en los que se llega a superar la mente humana, por la cantidad datos informanticos que administra, pero, a su vez, encierran fallos porque no tiene la conciencia de responsabilidad que tiene la persona.

Hay que advertir, sin embargo, que es muy distinta de la inteligencia humana, sus conocimientos son muy numerosos, pero por un almacenamiento sin conexión y sin el sentir de la persona. Por el contrario, el conocimiento humano es resultado de la experiencia de la persona, fruto de la cultura del pueblo que ha creado una conciencia colectiva, de modo que es adquirido por un aprendizaje activo que ha supuesto una interpretación de las circunstancias, con aciertos y errores, pero con reflexión, y de un pasado que es algo esencial para la comprensibilidad de la persona.

En consecuencia, la IA es una máquina, cuyo aprendizaje se hace por protones ya dados, con los que puede realizar clasificaciones, composiciones, deducciones de resultados y aún aventurar predicciones, pero ni siente ni crea la realidad existente. Por tanto, no piensa al modo que lo hace el hombre, sino deduciendo del almacenamiento que tiene de los datos de la historia del mundo, y puede coordinarlos, compararlos y deducir algunos resultados, su actuación responde a la frialdad de una máquina, por lo que sus conclusiones no tienen el calor del sentimiento, la emoción y la creatividad humana.

Con la invención de la IA se sueña que hemos entrado en un halo luminoso, por lo que se le atribuye valores sorprendentes: una cierta omnipotencia, una omnisciencia y, aún, una omnipresencia. Con lo que se ha infundido el temor de que la IA va a controlar todo y, también, va a ser un medio de predicción, de modo que ha sugerido un temor de que puede limitar la libertad y la felicidad de la persona. A su vez, con su invención han surgido cuestiones filosóficas y antropológicas, con lo que se presentan problemas a la inteligencia, a la libertad, a la autodeterminación, a la conciencia humana y a la ética.

Se ha publicado una extensa literatura describiendo las ventajas y desventajas del descubrimiento de la IA. Sin duda que va a aportar ventajas y ganancias a la sociedad, pero debe aceptarse con criterio y ser estudiados los diversos aspectos y consecuencias de su trabajo, porque puede llevar a ser un arma de explotación de gobiernos y de las grandes multinacionales, que son los que van a poder crear una IA, y formar, de este modo, imperios políticos y económicos que monopolicen su uso y desarrollo.

Ahora bien, el uso de la IA debe preservar la capacidad humana de acción, no se puede considerar como un sustituto del pensar humano, sino como un instrumento que ayuda a la persona, pero ha de ser respetando la dignidad de la persona en su forma de decidir. Pues en la acción de la IA entran en juego valores que se han de considerar como la justicia, la convivencia social, el derecho internacional y el cuidado de la vida humana y del planeta.

Tenemos que ver a la IA como un instrumento, que no va a sustituir al pensamiento humano, y tenemos que considerarla como una herramienta, que va ayudar al hombre en su trabajo, pero no se puede pensar que vaya a sustituirle en el pensar libre y en la creación convivencial. Tenemos que colocarla en lugar de los utensilios que puede ser de gran valor para el trabajo de las personas, pero nunca que vayan a sustituirle. Pues los seres humanos están dotados de sentimientos, habilidades, deseos, aspiraciones que no se pueden suplantar por la acción de una máquina.

Ciertamente al considerar los innumerables desafíos que presenta este nuevo descubrimiento, se le platean al ser humano muchas cuestiones y muy urgentes, que habrá que plantearlas y tratar de resolverlas, pero respetando, siempre, lo que la mente humana es capaz de construir. La IA no pasa de ser un artefacto que fomenta las posibilidades a las que no llega la persona humana, pero hoy día sólo puede ser una ayuda para el desarrollo humano y consecución de nuevos objetivos en su trabajo.

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Comentarios(1):

Lector X - 10-08-2026

Excelente lección del Prof. Goti sobre IA. Sin duda, la IA constituye una herramienta útil de trabajo que mejorará más y más, con el inconveniente de ir adormeciendo el cerebro de sus usuarios que se irán convirtiendo progresivamente, quizás sin detectarlo, en más vagos y dependientes de esta valiosa herramienta "sin sentimientos, sin empatía, sin alma". La divulgación científica y artistica será obviamente diferente, con ausencia total de pasión. Y sin pasión, este mundo perderá su maravilloso y emocionante colorido vital. Enhorabuena por hacernos reflexionar!